mardi 14 août 2012

Nota de agradecimiento del Doctor Wenceslao Mansogo Alo


NOTA DE AGRADECIMIENTO
Del Doctor Wenceslao Mansogo Alo
25 de junio de 2012

Aunque el tema no esté nada terminado, tengo fe en que vayamos haciendo camino para entrar en razón. Por una diabólica maquinación urdida desde altos niveles del poder, y bajo la grotesca acusación de mutilación de órganos, tres días después de que su familia se lo llevase a su casa, del cadáver de una paciente fallecida de paro cardiaco en mi quirófano, he conocido injustamente la cárcel en mi país.
La primera noche, el 09/02/2012, la pasé en la comisaría de policía de Bata. Parecía que bromeasen. Al día siguiente me enviaron a la cárcel pública. A mi llegada a ésta, cosa inusual, ya tenían preparada la nave, la N° 3, y la litera que debía yo ocupar, así como al pseudopreso que se encargaría de vigilarme de cerca, hacer informes cotidianos e inventarse nuevas historias conspiratorias sobre mí. ¡Delirante! Muchas personas siguen sufriendo hoy en su carne las consecuencias de la maldad de este vil individuo que, encima, comía de lo que me traía mi familia. Pero bueno, es el tipo de cosas a las que debe estar uno preparado cuando hace oposición en Guinea Ecuatorial, expresa o deja clara su disconformidad con el régimen político que gobierna el país.

Por fin me han dejado salir de la cárcel en la que nunca debí entrar el pasado día 9 de febrero. Se trató de una flagrante y brutal manifestación de la persecución política que todavía se vive en mi país, Guinea Ecuatorial. Encarcelamiento por motivos políticos, previamente tramado y sin causa judicial que lo sostuviera; también ingrato, porque vinculado al esfuerzo del médico que soy por salvar, sin éxito, a una paciente de una enfermedad. Médico ansioso de servir a mi país, regresé con esta determinación de serle útil. Con lo que me ha ocurrido sin embargo, ¡qué mejor ejemplo para explicar la fuga de cerebros que padece Guinea Ecuatorial en particular y África en general!

Lo confirmo: si a alguien le quedaba la más mínima duda sobre el carácter represor del régimen guineano, que se le disipe. Guinea Ecuatorial es una dura dictadura que acosa a opositores políticos y disidentes; en la que la justicia es instrumentalizada para la represión; donde la población, casi generalmente descontenta, vive con el miedo metido en el cuerpo, viéndose violar e incapaz de reivindicar sus derechos más elementales; en la que incluso en la cárcel, las personas siguen vigilándose y denunciándose unas a otras, reproduciendo los esquemas trazados por la propia dictadura y dejando transparentar la insospechada maldad que habita en muchos de ellos.

Es deber natural de todo ser humano defender sus libertades y derechos fundamentales. Los tenemos por naturaleza y nadie puede privarnos de ellos. Luchar por su defensa e invitar a su respeto en Guinea Ecuatorial es la irrenunciable vocación de CPDS en general y la mía en particular.

Agradezco de todo corazón esta formidable movilización nacional e internacional que se ha organizado en torno a mi detención y encarcelamiento. En esta prueba, valoré más que nunca la amistad, las muestras de solidaridad, el apoyo al amigo, al compañero, al pariente, así como la acción internacional. También aprecié mejor lo engañosas que pueden ser las apariencias en Guinea Ecuatorial: mucha gente que parecía indiferente o distante de mi actividad me dio unas inconfundibles muestras de apoyo y solidaridad o me aportó una sustancial ayuda económica. He quedado impresionadísimo ante la cantidad y variedad de apoyos que he recibido.

Ante todo, chapeau! ante el celo y la pugnacidad de mis abogados, el joven Elías Nzo y el experimentado Ponciano Mbomio. A pesar de las amenazas y las acciones intimidatorias que habéis sufrido, me habéis defendido con un profesionalismo ejemplar. En un país como Guinea Ecuatorial en el que los buenos profesionales insumisos son perseguidos, no debe sorprender que sigáis siendo objeto de amenazas y todo tipo de vejaciones y persecuciones. Gracias amigos.

Asimismo mi reconocimiento y agradecimiento a la firme, constante y determinante actuación de la directiva de CPDS, con una nota especial a la organización de jóvenes, que supieron emprender en todo momento las oportunas iniciativas políticas para revelar al mundo la realidad de las maquinaciones del régimen.

Quiero agradecer aquí, de manera general, a todas aquellas personas que firmaron la petición a favor de mi liberación y, de modo particular, a los del distrito de Kogo que, incomprensiblemente, sufrieron importantes vejaciones por consecuencia de esta acción.

El interés demostrado por los grandes países democráticos del mundo y las grandes instituciones del mundo democrático es un verdadero estímulo y llena de esperanzas no solo a mí y a todos los defensores de derechos humanos de Guinea Ecuatorial sino a los de toda África en particular y el mundo entero en general.

Pero sin la atenta y permanente vigilancia de las organizaciones de la sociedad civil internacional defensoras de los derechos humanos, difícilmente se hubiera podido mantener esta enorme y constante presión internacional sobre mis opresores. Que todas ellas encuentren aquí la expresión de mi profunda gratitud.

Y cómo olvidar el reconfortante apoyo moral y la solidaridad de todos los amigos de la diáspora, todos vosotros que quisierais volver a nuestro querido país pero que no podéis hacerlo por miedo a pasar lo que yo estoy pasando. A todos vosotros que mandasteis cartas personales de aliento, todas las leí; a todos los que os expresasteis sobre mi detención, vi vuestras notas desde la cárcel. A todos os digo gracias. Creo que todos deberíamos hacer esfuerzos por mantener y reforzar esta unidad de visión y de acción que habéis esbozado con esta ocasión.

Quiero dirigir una nota muy especial a este querido Nsé Ramón, algunas de cuyas caricaturas me hicieron reír en la cárcel, a mí y a muchos otros presos. Gracias amigo y ánimo en tu genial, mordaz y eficaz forma de expresión.

A todos los gestores de páginas web focalizadas sobre Guinea Ecuatorial, que difundieron e hicieron un seguimiento cotidiano de mi situación, y la gran cadena que se organizó en Facebook y otros medios sociales de comunicación, tened asegurado mi reconocimiento. Sin duda alguna, gracias a vosotros no me ha ocurrido algo peor.

A mis numerosos amigos no guineanos, quiero deciros cuánto me animaron vuestras notas, acciones, iniciativas. A mi hijo Mikaël, a Many, a Alfons, a Annie, a Nadège, a James, a Rokia,… gracias.

A todos los amigos, parientes y pacientes míos que, desafiando arriesgadamente el riguroso control extrajudicial que el régimen ejercía sobre mí en el interior de la prisión, me visitaron o me aportaron agua, comida, dinero, objetos de aseo, etc., no os olvidaré. Saberos cerca de mí galvaniza mis convicciones.

Pero en todo esto, he tenido una presencia cotidiana infalible, la persona que me animaba dos veces cada día y todos los días, la que siempre llegaba con la sonrisa, aquella por la que permanecía pendiente del reloj, para hablar, saber lo que ocurría o se decía fuera, la situación de mis hijos… estoy hablando de mi esposa Marisol. ¡¡Qué gran persona!! Me sentí, y ahora más que nunca, muy orgulloso de ella.

La cárcel ha supuesto para mí una experiencia patéticamente interesante, dura, rica en enseñanzas sobre lo mal que van nuestros jóvenes, nuestra sociedad y nuestro país, una experiencia políticamente enriquecedora. Es un lugar donde desaparece completamente la clásica estratificación social para dar lugar a un abigarrado y amorfo grupo de personas desesperadas; un lugar donde se le refuerza a uno la convicción de la lucha por las libertades secuestradas a este pueblo, de la lucha contra las injusticias. Uno se encuentra compartiéndolo todo, haciéndose amigo de gente con la que jamás se relacionaría en otras circunstancias. He vivido situaciones insospechadas y apabullantes en nombre de la justicia. Y, precisamente, lo más fatídico y decepcionante de esta experiencia será, sin lugar a dudas, la estremecedora iniquidad de nuestro sistema judicial, la impasibilidad de los jueces ante el sufrimiento que, con sus decisiones arbitrarias y muchas veces infundadas o interesadas, infligen a algunas personas en nombre de la justicia. De todos los problemas y deficiencias que presenta Guinea Ecuatorial y que requieren urgente solución, mi opinión es que el establecimiento de un sistema judicial creíble y su total independencia del poder establecido representan la prioridad entre todas las prioridades.

En mi caso concreto, se ha llegado increíblemente a deformar una noble acción médica instrumentalizando un sistema judicial deplorablemente sumiso, con el único objetivo de hundir política, económica  y profesionalmente a una persona molesta. He visto cómo mi pretendido denunciador oficial, que se negó a acudir al juicio, era traído manu militari a la sala el último día del juicio para testimoniar contra mí, sin conseguirlo. Vi cómo se le obligaba a reconocer que me había denunciado él, cuando eso no era cierto. Vi cómo, cuando la acusación de “mutilación de órganos” por la que se me detuvo se les hizo insostenible, los propios jueces se inventaban contra mí la de “impericia y negligencia profesionales”, que durante la vista tampoco pudo sostenerse sobre ninguna prueba. Vi cómo, durante el juicio, el fiscal y el presidente del tribunal admitían, ante la evidencia y muy a pesar suyo, que mis acusadores, la propia familia de la fallecida, fueran convocados a comparecer a su vez por disimulación de pruebas y profanación de cadáver, sin que luego se hiciera nada de eso. Vi cómo, en la sentencia, se me infligía una pena muy superior a la ya abusivamente requerida por el fiscal. En la cárcel, he visto cómo el Gobierno dictaba las normas de mi custodia e imponía mi total aislamiento en contra de la decisión de los jueces. Por la justicia de mi país, he sufrido cuatro meses de cárcel por unos delitos que nunca cometí.

Una anécdota: el juez que me envió a la cárcel, cuando nos presentamos ante él, ya tenía firmados todos los autos para mi  encarcelamiento. A pesar de la gravedad de las declaraciones vertidas ante él por un joven testigo en contra de mis acusadores, no hizo caso alguno a ellas. Cuando le pregunté si no le remordía la conciencia enviándome injustamente a la cárcel, me respondió “tu caso es complicado”, y se quedó tan ancho y satisfecho de sí mismo. Cuando ahora nos cruzamos en la calle, no se atreve a mirarme a la cara.

Otra anécdota: en mi última intervención durante la vista pública, ante el ostensible sometimiento a la autoridad política de aquellos que me estaban juzgando, reproduje una frase de Alfredo P. Rubalcaba: “prefiero vivir como pienso, porque el que no vive como piensa acaba pensando como vive”. En la sentencia, los jueces pusieron que “declaré que no cambiaría de ideología”. Visiblemente fue lo único que pudieron retener de esta frase dirigida a ellos.

Empecé señalando que mi tema no se ha concluido todavía. El “indulto total” por el que he salido de las mazmorras del régimen no tiene nada de total. Se mantienen todos los elementos persecutorios con los que el régimen espera asfixiarme social, económica, profesional y políticamente: privarme de mi clínica y de la libertad de ejercer mi profesión, aparte de las multas injustificadas. Contra estas acciones debe centrarse nuestra lucha ahora, independientemente del resultado que venga del recurso que hemos interpuesto ante la Corte Suprema. Y esto justifica el mantenimiento de la presión que ha conducido a mi liberación.

Desde mi posición de médico, opositor y defensor de derechos humanos en Guinea Ecuatorial, siempre estaré expuesto a este tipo de persecuciones. No dejaré de atender a mis enfermos. Empecé a sufrirlas desde mi regreso al país en 1994; desde entonces he pasado muchas situaciones difíciles y escapado a otras muy peligrosas para mi salud. Parece obvio que el régimen no cesará en su acoso ni en sus tramas indecentes. Pero esto no debe ser razón para no seguir reclamando, exigiendo, lo que son derechos incuestionables e irrenunciables de todo ser humano. Por eso extremaremos también nuestra vigilancia y afinaremos las señales de alerta ante las amenazas y la represión.

Las reflexiones durante las calurosas noches en la cárcel me han hecho constatar con nitidez la vuelta a un grave primitivismo mental de nuestra sociedad: la fe en rituales macabros, la creencia ciega en supersticiones absurdas, la ignorancia, la envidia, la violencia… se han erigido en referencias o normas de comportamiento para numerosos líderes de nuestra sociedad; la alienación mental de la población por sectas de dudosa predicación, el alcohol barato y las drogadicciones, el poco interés por la educación de calidad ya han colocado a nuestra sociedad en una inquietante situación de oscurantismo para la sociedad en general y las generaciones futuras en particular. Es urgente poner en marcha mecanismos para el racional encauzamiento de nuestros valores morales, de los principios que hacen que se nos llame “personas” y la construcción de una sociedad mentalmente sana.

Sobre mi experiencia en la cárcel de Bata, sin duda publicaré algunas notas.
Una vez más, a todos GRACIAS.
Desde Bata, Doctor Wenceslao Mansogo Alo,

Nota de prensa del abogado Ponciano Mbomio Nvo


En relación con la suspensión del ejercicio de la abogacía que pesa sobre mi persona como profesional del Derecho, me veo en la conveniencia de hacer público ante la comunidad nacional e internacional protectoras de los Derechos Humanos el siguiente
MANIFIESTO:
PRIMERO.- El ejercicio del derecho a la defensa ante la los tribunales está garantizado en Guinea Ecuatorial en el artículo 13, letra j, de la reformada Ley Fundamental y en las leyes procesales que desarrollan este precepto constitucional.

SEGUNDO.- Mediante la Resolución número 55, de fecha 27 de abril de 2012, la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Guinea Ecuatorial, fácticamente compuesta por dos miembros, me suspendió injustamente por dos años el ejercicio de la profesión de abogado en los juzgados y tribunales de todo el territorio nacional, por supuestas críticas vertidas contra el gobierno en el juicio penal celebrado durante los días 4 y 5 de abril contra el doctor Wenceslao Mansogo Alo por la Audiencia Provincial del Litoral, indicando como fuente testimonial de la acusación la persona del propio Decano del Colegio y la misma Audiencia Provincial juzgadora (falso testimonio castigado por la ley penal).

TERCERO.- He probado en activa y en pasiva que la motivación de mi suspensión tiene su origen en la causa sumarial instada por el abogado LEONCIO-ANDRÉS ONDO ESONO MADJO contra el italiano GIMMY RICCI, proceso que lleva en complicidad con los que detentan el poder de suspender el ejercicio a los abogados y algunos magistrados del Poder Judicial cuyos nombres serán citados en su momento, si bien debo concluir que la finalidad de la causa no es otra que la de apropiarse ilegalmente de los fondos existentes en las cuentas bancarias de las empresas de GIMMY RICCI, del que por desgracia soy el defensor que intenta impedir el silencioso reparto del “botín”.

CUARTO.- Ante la falta de argumentos fácticos y jurídicos convincentes, la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados, vencido con creces el plazo, se ha mantenido en silencio sin resolver el recurso de revisión interpuesto ante la misma contra la resolución de suspensión, silencio que se traduce en leyes administrativas de procedimiento por “silencio positivo” en beneficio del recurrente. Tanto es así que el escrito circular dirigido a todos los juzgados y tribunales en orden a que se pronunciaran sobre el silencio del Colegio de Abogados, no ha merecido otro resultado que el mismo silencio cómplice.
QUINTO.- Ante la vergonzosa injusticia perpetrada contra mi persona y contra los intereses de toda mi clientela, y en aras de mantenerme privado del ejercicio de la abogacía en tanto no se consiga el objetivo propuesto por mis detractores, le toca ahora al Poder Judicial asumir el papel de secundar la acción de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados mediante mi PROCESAMIENTO SIN SER OÍDO, ni notificado de las actuaciones previas, en una causa carente de norte y sur que implica a compradora (con prerrogativas) y vendedor conocidos en un contrato de compraventa sin éxito y en vías de solución, del que nada tengo que responder como abogado.

SEXTO.- En la misma línea de actuaciones, y siempre a instancia del abogado LEONCIO-ANDRÉS ONDO ESONO MADJO en complicidad con los compromisarios al “botín”, se ha aportado a la causa sumarial abierta contra GIMMY RICCI el falso testimonio de que he manipulado el poder de representación de este último, subrogándome de esta forma en el cargo del Notario autorizante, cosa que sólo puede ser atribuida a mentes de personas corruptas y sin escrúpulos.

SÉPTIMO.- Ante la persecución sistemática de que soy víctima dentro del ejercicio de la profesión de abogado en mi país, persecución que se funda en mi radical oposición a los actos de corruptela judicial en defensa de los intereses legítimos de mis clientes, me reservo UNA DECLARACIÓN JURADA Y PÚBLICA sobre la principal causa subyacente de tal persecución, por injusta, aberrante y asesina, con citación de casos, autores y cómplices. Mientras tanto, me seguiré defendiendo con la Ley en la mano en un presumible Estado de Derecho donde los detractores alegan siempre actuar por haber recibido instrucciones de una Superioridad desconocida (incierto).

Malabo, 26 de julio de 2012.
Ponciano MBOMIO NVÓ
Doctor en Derecho y Abogado

Acoso al Doctor Ponciano Mbomio Nvo: La verdad es que Guinea Ecuatorial no puede seguir así

 
El abogado Ponciano Mbomio Nvo viene sufriendo desde cierto tiempo un acoso tenaz por parte de las autoridades del Poder Judicial que a muchos guineanos nos parece inadmisible.

Ponciano Mbomio Nvo es, hoy por hoy, el único doctor en Derecho ejerciendo sin ambigüedades en Guinea Ecuatorial y, sin duda, el abogado más prestigioso del país. No ha obtenido su doctorado en una universidad de dudosa reputación ni en un país raro. Este hombre conoce el derecho y lo demuestra en su ejercicio. Ponciano debería ser un orgullo nacional, pero no lo es. No lo es porque todo parece indicar que, precisamente por su nivel de formación y su competencia profesional, crea complejos en el entorno judicial y molesta a algunos sectores de nuestra sociedad. Debe ser humillado. Por eso es perseguido y acosado sin tregua, por eso va de suspensión de ejercicio en suspensión de ejercicio.

Todos nos enteramos estos últimos días, atónitos, de sus revelaciones. Este abogado nos revela situaciones graves que ocurren alrededor nuestro, bajo nuestras propias narices, protagonizadas por aquellas mismas personas que debieran impedir que dichas cosas sucedan, por personas que deberían situarse por encima de toda sospecha, que debieran ser ejemplo de probidad y honestidad en la sociedad. Este incorruptible abogado deja al descubierto la podredumbre que se esconde bajo la falsa apariencia de muchas personalidades públicas de nuestra sociedad. Y las instituciones competentes, lejos de reaccionar actuando conforme a la ley, se quedan impasibles  o, paradójicamente, deciden su persecución.

Pero vamos a mirar un poco más de cerca este acoso. Todo sucede como si prevaleciera en el mundo judicial una guerra fría que no dice su nombre. Y mirando un poco más allá, podemos fácilmente constatar que esta guerra fría se extiende a diferentes sectores de la intelectualidad guineana.

El intelectual es, según la real academia española, “lo perteneciente o relativo al entendimiento”; o también “lo dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y de las letras”. También define la “visión intelectual” como un “conocimiento claro e inmediato sin raciocinio”. Entiendo yo con esto que el intelectual no es necesariamente un universitario; de hecho, la historia está llena de intelectuales no universitarios. Pero queda claro que el universitario es el intelectual por antonomasia.

¿Y por qué estaría peleada la intelectualidad guineana? Esta pregunta me remite a otra: ¿quién es el intelectual guineano y de dónde procede? Para la comodidad de la exposición, nos ceñiremos a los intelectuales universitarios o los formados en centros superiores. En este marco, esquemáticamente, se puede considerar que la intelectualidad guineana está formada por los formados en la Escuela Superior, los formados en España antes de la independencia y durante los primeros años de Macías, los del periodo de Macías propiamente dicho, y los del periodo de Obiang, de múltiples procedencias.

No hablaremos mucho de los de la preindependencia, que fueron exterminados por Macías o se exiliaron.  Hoy día permanecen en el exilio o están siendo claramente marginados o perseguidos en Guinea Ecuatorial.

Muchos de la Escuela Superior y los del periodo de Macías fueron el arma de la “Revolución” de éste.

Parte de aquellos formados en la época de Obiang se puede asimilar al grupo de Macías. Otra parte sufre la misma suerte que aquellos de la preindependencia. Una tercera parte ha optado por sumarse al “gran movimiento de masas”, donde tiene por jefes a personas que, muchas veces, presenta alguna dificultad para escribir.

No cabe duda alguna que los guineanos con edad suficiente se acuerdan todavía de que durante el periodo de Macías se condenaba pública y oficialmente la intelectualidad en Guinea Ecuatorial y se obligaba a todos los alumnos y estudiantes a gritar antes de entrar en clase: “¡¡el intelectualismo, abajo!!”. Bien sabido también es que, en aquella época, los becarios que salían al exterior solo iban a países del bloque del Este: Unión Soviética, China y asimilados, todos ellos comunistas. Entonces, muchos de estos estudiantes, que no todos, que quede bien claro, salieron de Guinea Ecuatorial aprovechando la coyuntura política y bajo rigurosos criterios políticos; salieron por su condición de miliciano o de miembro de la temible “Juventud Hormiga”, o por su relación familiar o de afinidad política con algún miembro del régimen, pero, rasgo característico de la mayoría de ellos, sin el nivel de formación básica necesario para emprender estudios universitarios, y máxime en idiomas totalmente desconocidos.

Al cabo de cierto tiempo, estos estudiantes volvían a su país “formados” según los criterios políticos por los que habían sido meticulosamente seleccionados; volvían a un país en el que se seguía condenando, despreciando y machacando a la intelectualidad, con unos títulos lógicamente consecuentes. Como ocurre a menudo en África, también volvieron con bastantes rasgos típicos y algunas costumbres y prácticas de las sociedades donde habían estudiado.

Esto es lo que, muy a pesar de ellos, las circunstancias de entonces impusieron a estos estudiantes guineanos que hoy pueblan el paisaje intelectual de Guinea Ecuatorial. Es lo que pedía y admitía entonces el régimen imperante, y tuvieron que ponerse a trabajar como bien pudieron. Insisto, entre estos egresados, los hubo de excelentes cualidades, y estos se reconocen hoy en su ejercicio profesional. Pero no es el caso de la inmensa mayoría de ellos. Y decir esto no es ser condescendiente con nadie; es sencillamente hacer una descripción ciertamente poco halagüeña de una realidad lamentable de nuestro país. Esta realidad es bastante evidente en nuestra sociedad y los propios protagonistas podrían tener la la sinceridad de reconocerlo. En algunos países de nuestro entorno, los gobiernos tomaron la decisión de mejorar sus conocimientos enviándolos de nuevo a otras universidades más atentas y respetuosas con la formación que daban a sus estudiantes.

La misma realidad queda patente y nos interpela cuando unos jóvenes se dirigen por internet a otros jóvenes de nuestra sociedad en los términos siguientes: “…los que regresan con estudios y ocupan puestos de responsabilidad, se encuentran con una sociedad que no pueden cambiar porque vuestros padres han querido que esta sociedad viva en la ignorancia, en la mediocridad, en el clientelismo político de primos, hermanos del pueblo, esposas, concubinas, cuñados, amigos, y un largo etc., que sin tener la formación adecuada, ocupan puestos de responsabilidad en las empresas y en la administración, con la única consigna de controlar a la población, sobre todo a la gente formada, para seguir manteniendo así el régimen dictatorial. Estos primos, tíos, cuñados, amigos etc., en vez de ser útiles a vuestros deseos de mejorar el país, resultan ser una lacra que hace mas hundir a vuestros padres y que si no os dais cuenta a tiempo os arrastrarán con ellos”.

El tema que genera la guerra fría pues, en mi análisis, es que los profesionales formados en estas circunstancias, instruidos en el desconocimiento de lo que es una formación de calidad, coparon la casi totalidad de los puestos importantes de la administración y del gobierno cuando representaban lo mejor que admitía el país, me refiero al periodo de Macías, y siguen ocupando gran parte de estos puestos hoy. Y mientras tanto, nuevas generaciones de profesionales guineanos han ido emergiendo, con formaciones digamos más actualizadas y de mayor calidad, formados generalmente en universidades occidentales. La mayoría de ellos, que tampoco todos, demuestra su valía sobre el terreno. Está claro que estos vienen a entrar en competición de hecho con aquellos, y amenazan potencialmente con sacarles los puestos que ocupan.

De modo que aquí se crean dos campos de intereses personales confrontados en el tipo de formación recibida. Los primeros, temerosos de ir perdiendo su poder, privilegios y hegemonía, se cierran en banda y se protegen entre ellos. Entienden que la llegada de estos nuevos es una amenaza para ellos. Los segundos, por su parte, entienden naturalmente que deben aportar a su país lo que saben hacer para el bien de todos y para el progreso de nuestra sociedad; así sucede donde se han formado. Por razones comprensibles, no entienden y se alzan contra la cerrazón de sus predecesores.

 Esta incursión progresiva de estos que “creen saber más que todo el mundo” y traen “ideas importadas” no es del agrado de los ocupantes del aparato administrativo y gubernamental, que desearían implantar un sistema de pseudoigualitarismo académico e intelectual en el país, lo cual explica por qué cualquier atrevido se hace llamar doctor en Guinea Ecuatorial. La disparidad en la calidad de la formación crea complejos mal reprimidos, más en unos que en otros. Y por estos complejos, cuando alguno llega a ostentar un poder que le permita humillar o aniquilar al que podría amenazar con quitarle el puesto, entonces no vacila en golpearle donde puede hacer más daño. Esta hostilidad puede ir desde bloqueos administrativos inexplicados y casi sistemáticos, falsas acusaciones de índole político, calumnias y difusión de bulos contra la buena reputación del afectado, encarcelamientos injustos, hasta tentativas de eliminación física. El odio latente contra la intelectualidad sigue constituyendo una realidad tan incuestionable como preocupante hoy día en Guinea Ecuatorial, y se reconoce en expresiones corrientes como: “¿qué se cree?”, “no sabe nada”, “lo va a ver”,  “tiene ideas importadas”, … etc.

Este comportamiento de aborrecimiento a la intelectualidad se consolida desde el golpe de estado que se atribuye a  Atanasio en 1969. Atanasio Ndong Miyon, principal artífice y negociador de la independencia de Guinea Ecuatorial, que fue seminarista y no hizo estudios universitarios, era calificado de “célebre intelectual guineano”. Murió en la cárcel de Bata por consecuencia, se dice, de ese intento de golpe de estado no sangriento muchos de cuyos elementos quedan por clarificar. Su reputación de intelectual y su protagonismo en dicho golpe de estado en un régimen que aborrecía a los intelectuales sirvió de excusa a este para exterminar a todos los intelectuales que pudo, demonizar definitivamente el concepto de intelectual en Guinea Ecuatorial y culpabilizarlos de ser lo que eran. Aparte de costarle la vida, el nombre de Atanasio Ndong Miyon sigue siendo tabú hoy día en Guinea Ecuatorial. Y no es casualidad. La tendencia a acabar, incluso físicamente, con los que “presumen de saber” o representan de alguna manera la intelectualidad sigue existiendo indiscutiblemente en buena parte de la sociedad guineana.

La gran mayoría de los profesionales egresados de Occidente ha conocido todo tipo de humillaciones y vejaciones para incorporarse al mundo socio profesional en Guinea Ecuatorial. El firmante de este artículo ha pasado por mil y una peripecias. Esto es lo que está experimentando actualmente el Doctor Ponciano Mbomio Nvó.

Estos complejos hacia los intelectuales en Guinea Ecuatorial son multifactoriales, tienen otras dimensiones que no vienen al caso en esta ocasión, pero que se podrían analizar en otro momento.

El resultado de todo esto es que el gran perdedor de nuestra absurda guerra es nuestro propio país, Guinea Ecuatorial. Nos hacemos haraquiri. Mientras prevalezcan estos comportamientos y tendencias, estos bloqueos a nosotros mismos, siempre estaremos sumidos en el oscurantismo, la brujería y la creencia en nuestros rituales macabros que nos caracterizan hoy en día. Nuestro país vive sumido en la ignorancia y los que nos dirigen se niegan a admitirlo. La organización y estructuración políticas del país rematan esta sombría realidad. Nos desenvolvemos en un círculo vicioso: los que ocupan los puestos desde los cuales se debieran resolver estos problemas acuciantes, son los mismos autores de las aberraciones denunciadas. El régimen creó a los pseudointelectuales, ahora estos gangrenan el régimen.

En el caso del Doctor Ponciano que nos ocupa, y en otros vividos, todo parece apuntar que muchas de las personas a las que el régimen ha dotado de poder  tienen una especial preocupación en aniquilar, solo por complejos y envidia, a los recursos humanos más útiles del país, a la elite intelectual, a aquellos que, en otros sitios, constituyen el orgullo nacional, que son precisamente necesarios para la formación de las nuevas generaciones, que garantizan que los jóvenes crezcan en un país que brinda oportunidades. Esta actuación devastadora sobre los valores de la educación y la formación de calidad debe considerarse como una forma de terrorismo nacional por parte de las autoridades que lo practican, y tratada como tal.

Una vez más, debemos imponernos nosotros mismos para hacer prevalecer la razón en nuestro país. Guinea Ecuatorial no puede continuar así siempre. Y tanto si lo saben como si no, los verdaderos intelectuales guineanos patriotas, estén donde estén, se encuentran en posición privilegiada para demostrar al mundo que Guinea Ecuatorial tiene otro tipo de personas que las que maculan su buena imagen nacional e internacional desde más de cuatro décadas. Es tiempo de que los verdaderos intelectuales guineanos tomen la palabra y marquen la pauta a seguir, sin complejos ni culpabilidades.

Yo creo que es necesario abrir, sin miramientos y dentro de Guinea Ecuatorial, un verdadero y franco debate intelectual sobre cómo ir descebando esta situación, que puede sobrevivir a este régimen; un debate en el que la gente hable razonando, haga preguntas inteligentes, o hable de aquello en lo que tiene alguna base. Un debate en el que no habrá sitio para falsos intelectuales con intención de crear bochorno. Yo creo que nos corresponde crear este espacio de debate contradictorio, sin que la gente se pelee, un espacio donde la gente empiece a hablar sin ningún miedo, tranquila y sencillamente de cosas constructivas para nosotros mismos y nuestros jóvenes.

Podemos sacar algo positivo de la persecución al Doctor Ponciano. Por ejemplo, creando desde  ahora mismo, sin recurrir a nadie, sin más condiciones que nuestra propia voluntad y sin miedo, lo que podríamos denominar el “Círculo de Pensadores de Guinea Ecuatorial”, un espacio de tertulia, con criterios de ingreso, en el que intelectuales guineanos serios puedan aportar ideas sanas en y para este país, recreándose, charlando, discutiendo, debatiendo libremente de cualquier tema social, cultural, económico o político, en torno a un refresco o taza de té o café. Cualquier guineano con capacidad para desarrollar un tema con base será el bienvenido. Y como lo digo, ya está en marcha, aunque solo fuera empezando con el Doctor Ponciano.

Doctor Wenceslao Mansogo Alo

14/08/2012

vendredi 26 juin 2009

Experiencia en Jaime Vera: Seminario sobre Globalizacion

Varios dirigentes de CPDS han participado en un seminario, del 22 al 26 de junio de 2009, sobre Globalizacion en el centro de formacion del PSOE de Galapagar. La experiencia ha sido muy enriquecedora.
Aparte del conocimiento profundizado que hemos recibido sobre globalizacion, la adquisicion de conocimientos y el manejo de nuevos instrumentos de comunicacion (You Tube, Facebook, creacion de Blogs, etc.) ha sido el complemento determinante que marco el seminario.
Todo nuestro agradecimiento a nuestros amigos del PSOE.
Dr Wenceslao Mansogo